Salmo 111 (112)

1¡Hallelú Yah! Dichoso el hombre que teme a Yahvé, en sus preceptos halla el sumo deleite. 2Su descendencia será poderosa sobre la tierra; la estirpe de los rectos es bendecida. 3En su casa hay bienestar y abundancia, y su justicia permanece para siempre. 4Para los rectos brilla una luz en las tinieblas: el Clemente, el Misericordioso, el Justo. 5Bien le va al hombre que se compadece y presta; reglará sus negocios con discreción; 6nunca resbalará; el justo quedará en memoria eterna. 7No temerá malas nuevas; su corazón está firme, confiado en Yahvé. 8Su ánimo es constante, impávido, hasta ver confundidos a sus adversarios. 9Distribuye y da a los pobres largamente; su justicia permanece para siempre, su triunfo será exaltado con gloria. 10Lo verá el impío y se enfurecerá, se consumirá rechinando los dientes. Estéril será la envidia de los pecadores.
Compartir WhatsApp Facebook X Telegram

Traducción: La Santa Biblia, versión de Mons. Juan Straubinger (Biblia Platense, 1948), dominio público. Los salmos siguen la numeración de la Vulgata; entre paréntesis, la hebrea que usan otras biblias.