Salmo 94 (95)

1Venid, alegrémonos para Yahvé; aclamemos a la Roca de nuestra salvación. 2Acerquémonos a Él con alabanzas, y con cantos gocémonos en su presencia. 3Porque Yahvé es un gran Dios, y un rey más grande que todos los dioses. 4En sus manos están las profundidades de la tierra y son suyas las cumbres de las montañas. 5Suyo es el mar, pues Él lo hizo, y el continente, que plasmaron sus manos. 6Venid, adoremos e inclinémonos; caigamos de rodillas ante Yahvé que nos creó. 7Porque Él es nuestro Dios; nosotros somos el pueblo que Él alimenta, y las ovejas que Él cuida. Ojalá oyerais hoy aquella voz suya: 8“No endurezcáis vuestros corazones como en Meribá, como en el día de Masá, en el desierto, 9cuando vuestros padres me provocaron poniéndome a prueba aunque habían visto mis obras. 10Durante cuarenta años me dio asco aquella generación y dije: “Son un pueblo de corazón extraviado, no han conocido mis caminos.” 11Por eso, indignado, juré: “No entrarán en mi reposo.”
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Traducción: La Santa Biblia, versión de Mons. Juan Straubinger (Biblia Platense, 1948), dominio público. Los salmos siguen la numeración de la Vulgata; entre paréntesis, la hebrea que usan otras biblias.