Lectura del santo Evangelio según san Marcos Mc 11, 11-26
11Y entró en Jerusalén en el Templo, y después de mirarlo todo, siendo ya tarde, partió de nuevo para Betania con los Doce.
12Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre.
13Y divisando, a la distancia, una higuera que tenía hojas, fue para ver si encontraba algo en ella; pero llegado allí, no encontró más que hojas, porque no era el tiempo de los higos.
14Entonces, respondió y dijo a la higuera: “¡Que jamás ya nadie coma fruto de ti!” Y sus discípulos lo oyeron.
15Llegado a Jerusalén, entró en el Templo, y se puso a expulsar a los que vendían y a los que compraban en el Templo, y volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían las palomas;
16y no permitía que nadie atravesase el Templo transportando objetos.
17Y les enseñó diciendo: “¿No está escrito: «Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones»? Pero vosotros, la habéis hecho cueva de ladrones”.
18Los sumos sacerdotes y los escribas lo oyeron y buscaban cómo hacerlo perecer; pero le tenían miedo, porque todo el pueblo estaba poseído de admiración por su doctrina.
19Y llegada la tarde, salieron (Jesús y sus discípulos) de la ciudad.
20Al pasar (al día siguiente) muy de mañana, vieron la higuera que se había secado de raíz.
21Entonces, Pedro se acordó y dijo: “¡Rabí, mira! La higuera que maldijiste se ha secado”.
22Y Jesús les respondió y dijo: “¡Tened fe en Dios!
23En verdad, os digo, quien dijere a este monte: “Quítate de ahí y échate al mar”, sin titubear interiormente, sino creyendo que lo que dice se hará, lo obtendrá.
24Por eso, os digo, todo lo que pidiereis orando, creed que lo obtuvisteis ya, y se os dará.
25Y cuando os ponéis de pie para orar, perdonad lo que podáis tener contra alguien, a fin de que también vuestro Padre celestial os perdone vuestros pecados.
26[Si no perdonáis, vuestro Padre que está en los cielos no os perdonará tampoco vuestros pecados]”.
Palabra del Señor.